silencio

silencio
pero mis ojos gritan

miércoles, abril 19, 2006

Existencialismo pictórico

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Y, ¿dónde puede una servidora encontrar tal alegría?

Tal vez usted lo sepa
o quizás usted
o usted

¿tiene alguien alguna respuesta?
¿han encontrado mi alegría en una oficina de objetos perdidos?

No, ¿verdad?



(silencio)



Así, la niña polilla se tomó en sus brazos y se llevó a la vida a mendigar fervor.

sábado, abril 08, 2006

Saturación

Las dos horas más de sueño esta mañana. Tranquila y lenta caminata hacia el instituto. Las pilas agotadas en el momento climax de 'Is she weird' de los Pixies. El viejito que arratraba dos bolsas de basura color cielo por el asfalto de la carretera, y manetnía su temple sereno aún con los pitidos de los coches que llegaban tarde al trabajo. La falta del profesor de griego a la clase, lo ví fumando un cigarro en la calle através de las rejas. Las miradas de los compañeros de clase, sus caras cuando hablo. La destrucción y seguido esparcimiento en forma de confetti del 'comunicado' de la profesora de inglés. El mono. La entrega de notas. Los achuchones de mi madre. Las niñas llamando a mi hermano a la puerta. La preparación del paquetito estupefaciente para Carmen. El 27 pasando de largo antes de que cruzase la carretera. El enano con móvil de última generación. El mono. El yo-yo en espiral de la hermanita de Carmen. El 27 atestado. La angustia y recién llegada claustrofobia. La rapidez para encontrar el libro de Cortázar. El café con leche y golden american sin filtro en el Platea. Mis piernas dormidas. La palidez de Carmen en el servicio. El Museo de día. El pánico a las masas (negras). Las charlas filosóficas. La falta de regaliz en el kiosko. El sonido de las cuerdas de la guitarra. El abrazo de Sole. El acento argentino. El skin que nos miraba como eligiendo piezas de ternera en la carnicería. Los ojos. Mi impotencia para emitir algún sonido. Mis gritos. El camino acompañando a Carmen. La charla metafísica. El silencio y los reproches interiores con incoherencia exterior. El secuestro de la pequeña sudamericana. La caminata con creaciones psicodélicas de mierda a punta de pistolas digitales, los saltos y desafios a la gravedad, los juegos de agilidad dáctilar. La masa del Sirena. El saludo flamenco. La ocupación de la acera. Mi amigo intentando derretirme los hielos. La insistencia carnal de la chica okupa. La frustración de su hermanita sudaka. Las rosquillas amorfas pero azucaradas. Las conversaciones con el veinticincoañero y sus anécdotas de los 90. Su invitación a droga y ofrecimiento de discos. El camino de vuelta. Alegría, improvisaciones. El cambio de autobuses. Efectos de la droga en ámbito de marginación e importancia del color de la piel figurado en unos amigos. La carrera de unos y el rollo de otro. La charla sobre drogas. El mareo en el autobús. El viejito con chaqueta vaquera y su compás medido al hacerse la cola. La carrera hacia mi casa. El agua en la cara. El sonido de las teclas del ordenador.
Infinitud de sabores. El conjunto es esta sensación. Me siento bien. Demasiado para un día quizás vacío.